Los Dassault Mirage de la Fuerza Aérea de Argentina están próximos a llegar al fin de su vida útil.

La fecha clave es el año 2010; a partir de ahí los aviones se irán desprogramando apenas lleguen al final de su ciclo operativo.

De esta manera, la principal baza interceptora del país será dada de baja  irremediablemente. Desde hace años, se están evaluando diversas propuestas para su reemplazo; pero nunca se ha hecho nada hasta el presente. Adquirir aviones nuevos es algo que escapa de la mente de los funcionarios del actual Gobierno, y ahora ya no hay tiempo para ello, ya q

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ue desde la selección hasta la puesta operativa de un nuevo sistema de armas toma un período de aproximadamente cuatro a seis años.

Como en toda política a largo plazo mal llevada -o inexistente- la única alternativa que le queda a la es adquirir material de segunda mano a fin de llenar provisoriamente por unos años hasta que finalmente, alguien tome la iniciativa de realizar un plan de Defensa a largo plazo; algo que hasta el presente, no se ha llevado a cabo desde la incorporación de los  A-4AR Fightinghawk a fines de 1997. La adición de aviones usados por otras fuerzas aéreas ya sea para remplazar a los -últimos interceptores de la - y de los Finger sólo postergará, y no sustituirá, por unos pocos años la necesidad de decidir que material aéreo adquirir de acorde a las necesidades del país.

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