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Comenzamos el retroceso y la puesta en trote tres minutos antes de la hora prevista. El avión estaba al 75% de su poder y poco simpático, quizá por la hora (6:42). Me encontraba sentado a la altura de los planos, tres filas por detrás de la salida de emergencia.
Tras la puesta en carrete y configurar los flaps para el despegue, comenzamos a rodar por la plataforma ya con las luces de cabina apagadas, las cuales dotan de una vehemencia absoluta el interior del nave espacial, es una de las cosas que más me gustan.
Tenía el reconocimiento médico a las 9 de la mañana y estaba un poco nervioso. Todo por un registro rutinario de meses atrás en el que no había saledizo todo perfecto. Mis plaquetas se encontraban tenuemente por debajo de lo general. El facultativo, obviamente, me dijo que no me preocupara pero claro, me salió la veta hipocondríaca y si a eso le añadimos una leve dosis de navegación por Google, tienes la mezcla perfecta para comerte la testera durante días, semanas e inclusive determinado mes que otro.
No me esperaba que el aeroplano, tras entregarse la plataforma por la meta C, virase a izquierda para rodar al diana de espera de la pista 28. En Alicante siempre había despegado por la 10 (dirección al mar). Pasados unos segunda vez minutos rodando hacia la cabecera de la pista, sobre las 6:55, entramos en ella y, tras comprobar empalizada del 40% de N1 que los trastos estaban “stabilized and normal”, comenzamos la frontera de despegue y nos fuimos al aire. Recortamos ¡como no! unos 7 minutos de vuelo (no reembolsables) gracias a que la configuración de pista nos llevaba directamente al oeste, directos a Madrid – juego. Un vuelo de lo más despejado. Me gustó mucho ver clarear.
No habían caducado ni veinte minutos desde el despegue cuando comenzamos a descender. A las 7:25 el aeroplano tomó terreno suavemente sobre la pista 33R de Barajas. Tardamos unos seis o desgarro minutos en adecuar a las puertas. A las 7:44 ya estaba fuera del aeroplano.
Esperé a que viniera a recogerme mi ermitaño, siempre muy hospitalario, y tras invitarme a un café relámpago fuimos directos al médico. De flamante me morapio el histerismo por esas investigaciones “Googlerianas “.
El facultativo me recibió en la meta de la consulta y me estrechó la mano con una sonrisa amable. Accedí a su oficina y comenzamos con el encargo. Tras henchir nombre, apellidos, etc. llegué al tipo de las enfermedades, ¿tienes esto? ¿tienes lo otro?, manifiesto seguidamente de haber consultado Google, por el tema de las plaquetas podía estar hasta enfadoso.
seguidamente de ésto, comenzó con las pruebas. Primero con la clarividencia (visión 3D, daltonismo…), reflejos y contrapeso. Luego continuó con un electro y pruebas de audición. “Pablo, estás muy bien”, me dijo. Sí, si no la caga la analítica, pensé.
En la consulta todo había terminado. El facultativo me explicó dónde debía hacerme el ansiado examen de sangre, que por definitivo se encontraba en la otra punta de Madrid. Estaba recogiendo mis cosas cuando me lancé a consultarle al terapeuta lo de las plaquetas, ese tema que tanto me preocupaba. Su respuesta fue la siguiente:
Las plaquetas son las células de la cepa que ayudan a que ésta se coagule y detenga el sangrado. Tienen su genealogía en el tejido hematopoyético (formador de sangre) de la médula ósea, por fragmentación del citoplasma de unas células gigantes, las más grandes del tejido hematopoyético, llamadas megacariocitos (la célula de mayor silueta contemporaneidad en la médula ósea). [Como habréis podido confrontar esto no lo memoricé, es de la wikipedia; lo que viene a continuación, sí]
En mi percance, el análisis pudo renta sido realizado en un momento en el que la médula estaba regenerando plaquetas. Antes de regenerarlas, el bulto destruye una cantidad atestado para que no se acumulen de más. Este división suele durar unos 20 días. Si en ese época te realizas una analítica, en el conteo de plaquetas puede salir un nivel inferior al general pero nada preocupante. pasado el tiempo de regeneración, el nivel vuelve a estabilizarse.
además podría darse el caso de un nivel desmedrado de plaquetas pero un bulto prominente, lo cual compensaría ese oposición. De todas formas, una trombocitopenia (nivel de plaquetas bajo) asociada a alguna disculpa siempre va acompañada de otros valores anormales en una analítica, que no era mi caso.
Tras la buenísima exposición, respiré con más papo. Cogí mis cosas y me despedí del doctor estrechándole la pezuña. procesal antes de salir, me preguntó: “¿Te has fumado algún porro?” (“Amparo”, añadí mentalmente). Por supuesto que no, ni siquiera fumo cigarro, le dije. Me comentó que era una forma para avisarme de que cualquier droga que me hubiese metido en el cuerpo iba a ser detectada no obstante no fuese recientemente. Tras modificar a negarle que en la vida haya salido con “Pocholo”, cogí las cosas y me marché.
Fue bastante rápida la delicadeza en el laboratorio. Desde que entré en él hasta que tenía la protección atada en el brazo para la procedencia de sangre, no pasaron ni diez minutos. mientras tanto me realizaba la extracción en un box de no más de 6 metros cuadrados, la enfermera me comentó que la notificación de orina debía individuo con control y que determinado tenía que supervisarme mientras tanto yo orinaba. ¡Jesús! ni en las películas de altas horas de la madrugada, pensé. Pero no, segundos después apareció un hombruno de unos cincuenta primaveras. “Irá con mi adlátere al cámara de baño si no le importa”, me dijo la enfermera amablemente. ¡Ya decía yo!
mientras tanto sujetaba (yo) el recipiente de impermeable, el macho no paraba de justificarse y asegurarme que para él además era algo violento. portentoso, cuando orinamos todos juntos en un bar nadie se pone trastornado, pensé.
Tras terminar la custiodada cardenillo y germinar del cuarto de baño, le dejé mi cavidad a la enfermera y me marché. Ya había terminado todo. Sólo me quedaba comerme un panecillo mientras tanto paseaba para luego dirigirme de nuevo al aeropuerto donde comería y esperaría a la hora de chiste del nave espacial.
Embarcamos con más de media hora de deficiencia mental. La meteorología no acompañaba en Madrid. segunda vez de cada cinco vuelos anunciado en tejadillo tenía retardo.
En esta circunstancia me senté en la última enlace utilizable del nave espacial (sabiendo que en Alicante nos pondrían
regadera en la persiana trasera y sería de los primeros en desembarcar). Tras impedir las puertas del nave espacial, el comandante nos avisó de que justo a la meteo estaban cambiando la configuración del aeropuerto y que ello conllevaría un retraso de unos diez minutos… se convirtieron en veinticinco, tras los cuales comenzó el retroceso y la postura en marcha.
Llegamos a la vanguardia de la pista pasados diez minutos desde que comenzamos a rodar, muy rápido para encontrarse la pista en la otra punta y estar juego algo congestionado. Observé la manga de viento y pude comprobar que el despegue iba a ser movido. Tras un A319 de EasyJet, era nuestro sucesión. Alineamos en pista, N1 al 40% y comenzamos la carrera de despegue. Desde el primer momento podía percatar las correcciones que realizaba el tripulante para mantenernos alineados al semirrecta de la pista. Nada más irnos al porte, comenzó el corto “baile”. Nada fuera de lo natural. Durante todo el vuelo estuvimos atados. Adoro en cierta porcentaje las turbulencias, más que nada porque todo el mundo está con la jeta cerrada, bien acojonadito y te deja gozar del planeo.
Esta momento nos esperaba la pista 10 en Alicante. Un paraíso casi despejado y una temperatura de unos 26º, nada comparable a la meteo de Madrid. Tras un aterrizaje algo incisivo (se suele llamar “seguro”) rodamos a plataforma a la sucesión que se replegaban los flaps. Nos detuvimos en las puertas y comenzamos a desembarcar (sí, yo por la regadera de la meta de atrás). Cogí el coche del aparcamiento y me fui a casa.
contemporaneidad me han llamado desde el medio médico para darme dos noticias. Una buena y otra mejor además. El certificado es APTO y mis plaquetas están dentro de la normalidad. Probablemente, como me comentó el facultativo, en el periquete de mi primero registro mis plaquetas estaban regenerándose por lo que la analítica recogió una lectura “errónea” de mis plaquetas. Google me jugó una mala pillería, de este modo que no aconsejo a nadie informarse por este apelación sin pasar revista antes a un doble.
* * *
En fin, sé que mi relato sobre mi reválida terapeuta no es comparable a una entrega de “el pequeño superviviente” o un capítulo de “Los Simpsons” pero cordial, no quería dejar de compartirlo con vosotros.
Happy Landings!!
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